Avistamiento Sostenible de Ballenas

Coexistir en medio del asombro: ballenas jorobadas y comunidades costeras del Pacífico colombiano

  • Ingeniera ambiental, Mg. en Ingeniería - Recursos Hidráulicos.

    Joven investigadora CEMarin - Universidad Nacional de Colombia.

  • Periodista e Ilustradora de la Universidad de Antioquia.

Foto portada: Encuentros en el marco del Proyecto “Comunidad y Avistamiento Sostenible de Ballenas” | por: equipo CEMarin.

«Fieras enormes», «golfines», «cachalotes bravos»: así es como en otros tiempos las comunidades del golfo de Tribugá en el norte de la costa pacífica colombiana llamaban a las ballenas jorobadas. Que son «Hermosas y feas», como «una cosa grande», que «son bonitas, pero dan susto», que «es un pez que no hace daño», que también «han traído mucha gente» y «desarrollo turístico y económico al territorio». Estas comunidades han visto crecer las poblaciones de ballenas, multiplicarse y recuperarse a lo largo de varias décadas después de una lucha contra la cacería de estos cetáceos en otros países del mundo1 y convertirse en aliadas clave para el desarrollo del turismo de naturaleza en la región.

Esta forma de turismo se basa en el uso sostenible y tiene el objetivo de ofrecer experiencias de contacto con la naturaleza y observación de la biodiversidad2. Una de las prácticas de turismo de naturaleza en Colombia es el avistamiento de  ballenas, una de las actividades más importantes de este tipo en el país3. Una vez al año, entre julio y octubre, estas gigantes marinas llegan desde la península Antártica a las aguas del Pacífico en el golfo de Tribugá a reproducirse, criar y amamantar; «nuestro Pacífico es el motel, la guardería y la sala de parto para estas ballenas, ellas son colombianas», dicen miembros de la comunidad. En esta migración y corta estadía son vulnerables a múltiples amenazas, tanto naturales como antrópicas. 

Del problema del turismo a una apuesta de conservación de la biodiversidad basada en comunidades

Entre las amenazas que enfrentan los mamíferos marinos en Colombia se encuentra el turismo Ávila et al. (2022), dado que un avistamiento no responsable puede generar impactos negativos sobre estos organismos: provocar un mayor gasto de energía, pérdida de la orientación debido a la interacción con el sonido de embarcaciones o heridas por colisiones con estas4

La velocidad y distancia inadecuadas a las que las embarcaciones se acercan a las ballenas hacen parte de algunas prácticas de avistamiento no responsable. De acuerdo con la Guía de Avistamiento Responsable de Mamíferos Acuáticos se recomienda, por ejemplo, guardar una distancia no menor de 100 metros y acercarse a velocidades moderadas, no mayores a 18 Km/h, así como también mantener el motor encendido y en neutro al avistarlas. No obstante, seguir estas recomendaciones en el contexto del pacífico colombiano es un reto dadas las particularidades sociales, económicas y ambientales de la zona. 

Comunidad + ciencia: un proyecto de cocreación

El proyecto Comunidad y Avistamiento Sostenible de Ballenas, integrado por un equipo interdisciplinar que une a diferentes instituciones y actores que han tenido incidencia en el territorio nuquiseño desde los ámbitos científicos y de gestión ambiental —el CEMarin, la Fundación Macuáticos Colombia, la Fundación R&E Ocean Community Conservation y el Consejo Comunitario General de los Riscales— busca promover una comprensión de los factores que han dificultado la implementación de un avistamiento responsable con el fin de crear y poner en marcha, en conjunto con un equipo local, medidas que permitan garantizar no sólo el bienestar de las ballenas sino el bienestar social y económico de las comunidades con las que comparten, desde una perspectiva de sostenibilidad. 

En las voces de la comunidad local y como reflejo de su experiencia, algunas de las razones por las que el turismo y particularmente el avistamiento de ballenas, puede ser una amenaza para las ballenas es que «Los turistas se disgustan al no poder apreciar bien al animal», «Este incumplimiento, [el de las recomendaciones de AB responsable] se puede dar cuando se quiere satisfacer al turista», «Aunque se les habla de regulación, los turistas son muy insistentes [en acercarse o incluso intentar nadar con ellas]». Con el fin de mejorar las prácticas de avistamiento, los actores que intervienen en el turismo de ballenas han atendido un sinnúmero de capacitaciones sobre las recomendaciones de avistamiento responsable antes de cada temporada, sin embargo, este mecanismo no ha sido efectivo para garantizar el cumplimiento de las recomendaciones y promover el bienestar sobre las ballenas.  «Los que van allá, más que todo al mar, no todos tienen el mismo conocimiento, me gustaría que todos nos capacitemos sobre avistamiento de ballenas, porque cada uno tiene [información distinta]: que a 50 metros, a veces 200 metros más o menos», menciona un habitante de Coquí. Frente a las capacitaciones, un participante de los talleres del corregimiento de Guachalito mencionó que también se debe «Capacitar al turista al venir a avistar ballenas. También debe tener conocimientos de las recomendaciones».

Fotografías de la Fundación Macuáticos Colombia

Las expectativas del turista sobre un avistamiento exitoso han sido permeadas por la publicidad, donde se muestra a una ballena saltando, un comportamiento natural pero no necesariamente común.

 

Una de las maneras de moderar las expectativas, es informar a la gente que un avistamiento exitoso puede ser ver un lomo y que no necesariamente se presenciarán “acrobacias” dado que se encuentran en su hábitat natural y por ende no es un ambiente controlado por los humanos.  

Apuestas situadas del cuidado, la organización y la colaboración

Por otra parte, los operadores locales reconocen que el cumplimiento de las recomendaciones de avistamiento responsable se dificulta debido al alto grado de informalidad de la actividad: «Organizados individualmente, como estamos en el momento, no queremos eso. Vamos a tener que agruparnos y agrupados tenemos mucha más fuerza», «Me encantaría mucho [que se] tuviera una red de trabajo de la conservación de las ballenas. Debe haber una red de trabajo, porque esa es la que le va a dar la información al personal y de allí nace ese proceso, porque si no está la red de trabajo eso queda a la deriva». Adicionalmente, existe un reto en el cumplimiento de acuerdos a nivel local debido a las grandes diferencias entre el servicio que puede ofrecer cada uno de los operadores, lo que hace más complejo garantizar la equidad dentro de la actividad: «Si yo tengo una sola persona, a mí no me reporta […]. Hay unos que tienen botes muy grandes y el consumo de gasolina es más grande», comenta un hotelero y motorista.

Encuentros en el marco del Proyecto “Comunidad y Avistamiento Sostenible de Ballenas” en Nuquí y sus corregimientos. Fotografías del equipo CEMarin

En este contexto, el Programa de Avistamiento Sostenible busca fortalecer las capacidades organizativas y técnicas de la Gente de Mar (capitanes, motoristas, marineros y guías), así como su participación efectiva en los procesos de toma de decisiones. Esto permitirá avanzar hacia un modelo de gobernanza más inclusivo y adaptativo que integre la conservación ambiental, el desarrollo comunitario y el uso sostenible del patrimonio natural, preservando el delicado equilibrio entre las ballenas jorobadas, sus hábitos e interacciones ecológicas, y las comunidades costeras que comparten su ecosistema.

El gran carisma de las ballenas jorobadas las ha convertido en el principal atractivo turístico de la zona, lo cual promueve el crecimiento del avistamiento y por ende, la presión sobre estos grandes mamíferos. A raíz de esto, a través del Programa propuesto se espera contribuir de manera indirecta a las iniciativas locales que buscan el mejoramiento de las condiciones sociales, económicas y ambientales del territorio, en paralelo al manejo del Avistamiento de Ballenas. Nuquí, a través de sus líderes locales, tiene la intención de promover un «Turismo de 365 días» porque el Golfo de Tribugá, no es sólo ballenas: «Tenemos la Cumbancha, el Viche, el recorrido en chingos por el río Arusí, los Termales de Jurubirá, la Cascada Cuatro Encantos de Termales, el río Pichindé, los manglares de Tribugá» y muchas otras iniciativas de turismo comunitario que incentivan la diversificación económica y el fortalecimiento del patrimonio cultural de la región. Es así como vemos que la articulación entre esta propuesta de la comunidad local, el trabajo previo de otras organizaciones clave (como la Fundación Macuáticos y la Fundación R&E) y la iniciativa gestada a partir de este proyecto, tiene el potencial de contribuir a la disminución de la presión sobre estos mamíferos marinos desde las bases de un proceso cocreativo en el que comunidad, ciencia, ONGs y las instituciones gubernamentales tienen un rol imprescindible. 

1. Tras la prohibición de la caza de ballenas hacia los años 1960, las poblaciones tardaron unos 30 años en reaparecer. Un estudio realizado en islas cercanas de la península antártica mostró que las poblaciones de jorobadas se han recuperado significativamente, pues mientras que en 2001 se estimaron casi 2500 ballenas jorobadas en el Mar de Scotia, haci 2019 la población se estimó en alrededor de 25.000. Ver más: https://www.int-res.com/abstracts/meps/v676/p77-94
2. https://www.e-unwto.org/doi/book/10.18111/9789284413713
3. Ver el informe del Estado del Avistamiento de Cetáceos en América Latina: WW_Latinamerica_Spanish.qxd
4. Para profundizar en cómo se han estudiado las áreas en riesgo para los mamíferos marinos en Colombia, así como las amenazas, ver: Ávila et al (2015) y (2017). Para ahondar en los estudios sobre ecoturismo relacionado con avistamiento de ballenas en el golfo de Tribugá, ver Zapetis et al (2017).
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